ENTREVISTAS

Calpurnias, mujeres poetas orensanas

ROSA ENRÍQUEZ

– Cuéntanos acerca de tu trayectoria como poeta.

¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Cuál era tu motivación principal?

¿Cuánta obra has publicado?

Escribo desde que era una niña. Diarios, cartas y poemas. Lo hacía porque me gustaba y necesitaba expresarme, pero hubo un momento en el que decidí publicar lo que escribía. Llevé un premio, y, a partir de ahí, inicié un camino que me trajo momentos privados muy interesantes para escribir.

Publiqué cinco libros de poemas y también una novela, y participé en muchos actos colectivos en los que, en principio, la poesía era el centro. La motivación cuando escribo? Solo hay una: escribo cuando tengo ganas. La libertad es fundamental para mí. Así es que cuando no me apetece escribir, no lo hago. Es bueno aprender a callar también. Principalmente para no autoplagiarse. Creo que debemos dejar respirar la voz de dentro, porque puede que un día no nos hable más si abusamos de ella.

– ¿Cómo ha ido evolucionando esa escritura?

¿Quién o qué te ha inspirado?

Las “fuentes de inspiración” son diversas. Creo que es como tener dentro una especie de motor. A veces está varado, en silencio. Hay que respetar sus tiempos y no forzarlo. Esa voz habladora necesita vivir a su ritmo, aprender lo que precisa aprender y ser libre. Nada es más lesivo para un texto que intentar meterlo en un molde que se acomode a lo que alguien “nos pide” desde fuera. Hay maneras de escribir que interesan más que otras. Es evidente. La educación del gusto existe y genera intereses y necesidades concretas que serán nutridos con el material cultural que se produce para tal menester. Vivir con la presión de tener que “elaborar” un determinado “producto”, en un tiempo concreto, indicado por un editor, finaliza por castrar ese aliento interior necesario para escribir lo que se quiere. ¡Debe de ser un auténtico peñazo!

Teniendo cuenta esto, a mí me inspira todo. No permitiría jamás que nadie me dijera dónde debo colocar el foco, de qué manera debo disponer los versos, o en cuanto tiempo debo hacerlo. La sensación de libertad es la mejor y más poderosa fuente de inspiración para mí. También las vivencias comunes de un día cualquiera. No obstante, en estos últimos años, al otro lado de esa libertad deslumbrante, lo que me inspira es la observación de un proceso interior vivido muy lentamente que me llevó hasta el lugar en el que yo quería estar. Siento alegría de haber llegado hasta él y deshacerme de todo lo que me ataba. Ese proceso es mi inspiración: desarrollar el ovillo que me ahogaba sin más pretensión que el propio bienestar.

– Cuéntanos cuáles son tus principales referencias literarias,

y más concretamente en cuanto a la poesía escrita por mujeres.

Leo de todo, pero, principalmente, ensayo y poesía. En poesía, me gusta mucho la clásica. La de Safo, por ejemplo. También la de Catulo. No obstante, reconozco que los textos medievales me fascinan. La poesía Gallego-Portuguesa de los siglos XII y XIII me parece brillante. El “Cantar de los Nibelungos” enciende algo dentro de mí. No sabría explicarlo, pero me atrapa. Sobre todo por Krimilda y Brunilda. Estos dos personajes femeninos se me hacen muy atractivos. Creo que sorprenden a cualquier lectora. Encuentro además un gran placer en la lectura de poemas más próximos en el tiempo, como los de Emily Dickinson -¡es maravillosa!-, o los de Verónica Franco, Pizarnik, Alfonsina Storni, Silvia Plath, Sharon Olds, Anne Sexton, Rosalía, Gloria Fuertes, Rosa Chacel… ¡Hay tantas!

Al respeto del ensayo feminista, me gustan mucho los de Virginie Despentes, Paul B. Preciado, Judith Butler, María Xosé Queizán, Beauvoir, y también los trabajos de Sartre, Deleuze, Bourdieu, Foucault… Todo lo que leo puede servirme para avanzar y ahondar en aquello que me interesa escribir.

Ahora bien, no solo lo que se escribe puede serme útil. El cine, por ejemplo, tiene un peso muy importante para mí. Así es que creo que, a pesar de intentarlo, no doy hecho! Es fascinante aprender.

– ¿Qué te parece el proyecto “Calpurnias, mujeres poetas orensanas”?

Creo que es un proyecto no solo muy interesante, sino también necesario. Necesario porque puede ayudar a hacer visible lo que estamos escribiendo algunas poetas orensanas, que, pienso yo, es ciertamente muy potente y debe ser colocado encima de la mesa.

– Cuéntanos un poco sobre tu aportación en el proyecto.

En este proyecto aparecen textos míos publicados en diferentes libros-Desobediencia, Vestíbulo da devastación, Atlas de Chaguán, ESPECTROS, Historia de meu corpo en labaradas– y algunos otros que figuran en revistas, como la saga A xesta das nenas de Nevermore, o en alguna Plaquette, como Urrar de Barbantesa, al lado de otros inéditos. Agradezco mucho la invitación que se me hizo para participar en esta Antología. Es para mí una honra aparecer en un libro como este, al lado de poetas que admiro y respeto profundamente.

-¿Tienes algún proyecto en el horizonte?

¿Algún poemario en el que estés trabajando?

Estoy escribiendo otro libro del que figuran en esta Antología algunos textos. Me gustaría tener la oportunidad de publicarlo, obviamente. A ver si es posible.

– ¿Qué opinas de la labor de Editorial Cuestión de Belleza?

Creo que es una Editorial que hace un trabajo honesto y digno, en la medida en que se preocupa por ofrecer algo distinto, como esta propuesta en concreto. Hasta ahora nadie se había ocupado de elaborar una antología con los trabajos de poetas orensanas. Esta atención que se nos presta aquí revela un respeto por nuestro trabajo, al lado de cierta sensibilidad y delicadeza. Pienso que todas agradecemos mucho esto.

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