Entrevistas

Calpurnias, mujeres poetas orensanas

CHUS PATO

– Cuéntanos acerca de tu trayectoria como poeta.

¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Cuál era tu motivación principal?

¿Cuánta obra has publicado?

Escribí un poema, que sería el primero, a los diez años y creo poder decir que inicia un ciclo que va hasta los diecisiete. Escribía en castellano. El tiempo que va desde los diecisiete a los veintitrés no escribo. Dataría el inicio del segundo ciclo en el 1978, vivo en este ciclo. Escribo en gallego.

Mi manera de acercarme al poema es siempre igual a ese primer impulso, es un viaje desde la mudez a un determinado tipo de lenguaje que nunca es instrumental, busca un idioma que celebre la capacidad lingüística de la especie y parte de una premisa que podría concretarse así: la lengua sapiens es naturaleza.

La escena se relata así: estoy en una clase de Geografía, la profesora explica algo sobre las comarcas de alguna región perteneciente la alguna nación-Estado del occidente euroasiático. Mi pupitre está cerca del balcón, desde esa posición contemplo un prado, un mamífero no humano, una catedral. Escribo la lluvia, la hierba, la piedra. En mi gesto no hay voluntad, no hay búsqueda, sucede. Es un trance, un don, una vocación (llamada) del lenguaje. De ese viaje regreso a la mudez, la mudez puede ser ausencia de palabras o la voz de una profesora recitando las comarcas de algún continente euroasiático.

Desconozco qué motivó en mí el inicio de este tipo de escritura. El intento de escribir poemas es la mayor pasión de mi vida.

– ¿Cómo ha ido evolucionando esa escritura?

¿Quién o qué te ha inspirado?

No hablaría de evolución, en mi opinión escribo igual que cuando tenía diez años. Una poética sucede siempre en los bordes de lo imposible. Sin pretensión ni compromiso y al hilo de lo comentado dicto estas proposiciones:

I. La música pertenece, nos lleva al antaño, a un tiempo anterior en el que aún no sabíamos articular el lenguaje en palabras. La música es lo anterior, el pretérito anterior

II. Los usos que hacemos del habla son múltiples, uno de ellos es la lógica que nos conduce a los conceptos

III. En sus fronteras, en sus extremos el habla sueña en deshacerse de las palabras, en ser música, en ser cifra, una matemática

IV. Si consideramos el cuerpo de una mariposa diríamos de ella que su ala izquierda representa la música, la derecha el silogismo que hace avanzar el pensamiento, el cuerpo central que sostiene y hace volar las alas sería la poesía

V. El poema sería ese cuerpo central y también el alma del lenguaje, su organización. Entendiendo el alma como la concibió Descartes, extensa aunque ella no lo sepa y no diferente del cuerpo

VI. La comprensión se expande como un chacal traza su camino en la noche y en el desierto. El dios con cabeza de perro es quien juzga a los muertos. Las palabras del poema viven fuera de juicio y no porque las conciba dementes o paradisíacas. El suyo es el tiempo de Ero de Armenteira, de la cantiga y la contemplación de la paxariña, un tiempo que suspende la sucesión del tiempo, un lenguaje que suspende la ley y los usos de la lengua y celebra, ese momento en el que aún no pero ya sí la especie transformó sus órganos de fonación y logró emitir palabras articuladas.

– Cuéntanos cuáles son tus principales referencias literarias,

y más concretamente en cuanto a la poesía escrita por mujeres.

Los poetas que yo me llevaría a una isla desierta siendo en número de seis como seis son los días de la creación son: Martín Codax, Rosalía de Castro, Eduardo Pondal, Manuel Antonio, Álvaro Cunqueiro y Xohana Torres. Me llevaría mi idioma literario, seguramente para no olvidarlo.

Luego estarían todos y todas las demás.

Cuando leo poesía no valoro el género de la autora o del autor.

– ¿Qué te parece el proyecto “Calpurnias, mujeres poetas orensanas”?

Vivir en la ilusión y en el trabajo de alguien, que alguien piense en ti y desee compartir contigo su proyecto es una inyección de energía realmente fuerte.

Calpurnias para mí es sobre todo el proyecto de Yolanda López, me siento agradecida y valoro no solo la posibilidad de ofrecer a las y a los lectores lo que escribo, también el hecho de compartir esta experiencia con las demás poetas que participan en la aventura. Es muy gratificante.

Interpreto la publicación de la antología como un apoyo por parte de la editorial Cuestión de Belleza a las políticas culturales de igualdad de género y agradezco la realidad que supone.

– Cuéntanos un poco sobre tu aportación en el proyecto.

No hay mucho que contar, pensé en tres maneras de afrontar la selección de los poemas. Elegir los que considero los mejores, presentar aquellos que se acercan a la ciudad de Orense, incluir en la selección las tierras de las que vinieron mis progenitores: Trasmiras y Viñoás/ Almorfe. Finalmente la elección resultó una mezcla de las tres posibilidades.

Comprendo que además del criterio literario pesó en mí el hecho de que el libro va a ver la luz en Orense.

-¿Tienes algún proyecto en el horizonte?

¿Algún poemario en el que estés trabajando?

En abril se publicará un nuevo libro de poemas, se titula Un libre favor

– ¿Qué opinas de la labor de Editorial Cuestión de Belleza?

Valoro la editorial como el proyecto personal de los editores que además son una pintora y un poeta; con esto deseo indicar que no la considero una empresa totalmente comercial. Esto a mi ver le añade una libertad en la elección de los libros que publica mayor que otro tipo de industrias. Estoy diciendo que en mi opinión la antología tiene la suerte de nacer de la mano de una editorial que no la concibe ni la presenta como una mercancía sino como un libro dirigido no solo al entretenimiento sino también a la inteligencia y a la emoción de las lectoras y de los lectores. Me siento afortunada por esta causa y le deseo a los editores una larga vida y muchos éxitos.

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